lunes, 11 de febrero de 2013

Time fades away

Y ella le miró, y le dijo... -Dime te quiero, dime cuanto me quieres. Y él calló, y miró, y el silencio no se extendió, y a pesar de no existir fue roto. -¿Por qué no dices nada?, ¿Acaso no me quieres?, ¿Era mentira cuando decías que me amabas?. Él la miró, y el silencio se rompió de verdad... -Mira. La palabra surco el silencio, y chocó con todas las sombras de los recuerdos en aquella habitación... Y al roto silencio, que nunca existió le siguió, la nunca existente quietud... Y está se rompió, cuando ella se movió. Se levantó de la cama, y avanzó hacía la puerta, y cuando la puerta se cerró, en verdad asesino con brutalidad el silencio y la quietud, el silencio como eco sordo de un previo escandalo en el corazón de canciones, poemas, flores y palabras. La quietud producida por el movimiento de sombras, recuerdos, por el ir y venir de los sentimientos, por el gemido primigenio de los sueños que nacen.

Y así, al cerrarse la puerta, levantó un viento que borró las sombras de los recuerdos pasados, se llevó todas aquellas palabras, lejos, muy lejos de él... Y en su mirada, aún se conservaba aquel reflejo, que él quería mostrarla, aquel que decía como un susurro sobre el rocío de un campo de amapolas azules que eran sus ojos, algo más profundo, que cualquier te quiero, cualquier te amo. Porque el no conseguía englobarlo en un sonido, y aún así, quería que ella lo supiera.

Quizá... Simplemente fue una tonteria, quizá nada más que vanas gilipolleces de una mente retorcidamente poética, la traición del anhelo del corazón, y las sombras que le mirán desde la puerta donde se quedó fija su mirada, sepan decir, que sus ojos no tenían reflejo, como ningún otro, que el reflejo y el brillo en la mirada, son solo bonitos bodegones en las plumas entintadas de los que viven en mundos ajenos donde no les tocó vivir, plumas que escribían sus sonrisas de loco sobre un papel, y una vez una escribió, que la vida es sueño y los sueños, sueños son...

Y desde ese día mira la puerta, el permanece donde se quedo, pero ya se desvanecieron las sombras de los recuerdos guardados. Un día, porfin, él se levanto, cogió un trozo de papel y un cepillo, y se agacho al suelo, a recoger los trozos de sueños rotos, y los colocó y engalano, sobre el fondo blanco puro de un papel. Y comenzó a rezar por ellos, para que se cumplieran, valiente estupido hombre, siendo esos sueños, lo único que le quedaban, rezaba, para que se cumpliesen y alejasen de él, pero él creía que era lo que debía hacer, pues siendo suyo, no había en ellos nada que fuese para él.

Aunque los sueños desaparezcan, el guardará dentro aquel brillo, que puso aquel día en su mirada, aunque fuese una ilusión, no lo fue aquelló que dentro de él la creó.

I´ve been searching so long, but I will find you even if it takes my whole life
But tonight I feel so alone and I know that you are forever gone

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