jueves, 19 de julio de 2012

Historia de Ka'e Capítulo 2


Capítulo 2: Donde las invisibles hondas del silencio, golpean cegadoramente.

A veces cuestionas, el por qué de ciertas cosas, algo intrínseco a toda la humanidad a lo largo de la historia, por qué, por qué estamos vivos, por qué estamos aquí, está pregunta a perseguido el cogito de toda persona, la conciencia sobre uno mismo, es innata a la misma existencia, e indispensable e ineludible, la cuestión sobre su motivo, y es por eso, que cuando se tiene un sueño, una razón para vivir, que rellene el espacio en blanco para la respuesta a esa pregunta, es más fácil ser feliz, pues, cuando ante está pregunta, te quedas en blanco, o uno no se detiene hasta que encuentra la respuesta, o se deja de ser humano, y pasa a formar parte del gran conglomerado, la masa, a la que le recitan las preguntas, mientras por debajo de la mesa les pasan las respuestas, para que se sientan felices y realizados.

Preguntas... no recuerdo bien, cuando empezó el momento en el que empecé a plantearme la pregunta, de por qué me empezaron a arrojar lejanas piedras, de por qué mi existencia debería ser criticada por su forma, ¿Acaso a cualquiera de ellos su cuerpo les iba a valer para dar respuesta a las preguntas que le surjan en la vida, o es que, por otro lado, es una de las respuestas sopladas, por los "grandes señores"?. No lo sé, ya son dos respuestas que desconozco, igual que no sé cómo, en algún momento pudieron tener razón, y cómo, tras darme cuenta de ello, seguí creyendo en el mundo.

La cuestión, es que después de trece años lanzándote pedradas, alguna toca algún punto donde la carne es blanda, la cuestión es que en un momento, lo que creías que eras tú se convierte en un apéndice endurecido, tras el que te escondes. Y la cuestión, es que en un determinado punto ignoras esto, has armado una bomba de relojería sin saberlo, y esto es muy peligroso.

Pero lo más grave de todo, es cuando como después de un examen, empiezas a tener dudas, dudas acerca de la primera pregunta, aquella que aprueba el examen, la más importante, la que tu profesor, en el momento de docente aplicado, y arriesgándonos al símil de palabras decente, propone de manera paralela al estudio, convirtiéndose su redacción en la práctica que mejor demuestra el conocimiento sobre el tema, que en este caso es: tú mismo. (Para quién no sepa a que pregunta me refiero, aludo a la primera cuestión mentada, el por qué de nuestra existencia). En ese mismo momento, que después de contestar seguro, y salir con el sabor de la satisfacción ante un trabajo bien hecho entre los labios, aparece por debajo de la lengua, un amargo sabor, ante la duda de la incorrección de está pregunta.

En este momento me encontré, cuando, mi persona maduró hasta aquel punto, en el que empiezas a sentir, a desarrollar un sentimiento hacía otras personas, desconocido, más allá de la amistad, que nace más pasional, y puede llegar a ser más profundo, pero al mismo tiempo es más frágil, aquello que había sido mi porque, y de repente, todo se desmorona, y te da en las narices.


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